5 de agosto de 2017

Evitar el descontrol. Paso a paso.

He luchado y lucho por mi salud, encuentro y aprendo como afrontar mejor el día a día. Tengo todo bajo control, mis profesionales (médico, enfermera, psicólogas, entrenador, terapeuta) me ayudan, enseñan y apoyan.

Todo perfecto... ¿o no?

Descubro que una mala racha, trabajo que no puedo ni quiero dejar o cosas que rondan por mi cabeza consiguen volver a descontrolarme.

Mis profesionales ya están en sus merecidas vacaciones. Tengo las herramientas necesarias para coger  fuerte las riendas y evitar que el caballo se desboque, aún así siento que falta poco para que ocurra, y no puedo ni quiero abordar el problema que supone volver a descontrolarme.

¿Cómo reacciono? ¿Qué debo hacer primero?


Estoy poniendo de excusa el trabajo  para ese descontrol, primer paso: reconocerlo.


Me autoconvenzo de que en cuanto tenga vacaciones me pongo en serio. Segundo paso: reconocer que es otra excusa, quizás en quince días ya sea demasiado tarde.


Tercer paso: ¿Qué puedo hacer por mí ahora mismo? Levantarme y tomar la medicación que me toca, sin hacer pereza, cenar y esperar a tomar la medicación que me toca más tarde. No puedo juntar dos pastillas para hacerlo más rápido ni dejar de tomar una de ellas (pastillas) por no juntarlas. 


Cuarto paso: Seguir utilizando lo aprendido aunque ahora no apetezca ponerlo en práctica: relajación, estar en el presente sin darle vueltas a que aún quedan 15 días de trabajo y asumirlo, sin juzgar.


Y ¿qué hago aún escribiendo y sin levantarme a por la primera tanda de medicamentos, preparar cena y esperar a la segunda?


Venga va, si no lo hago por mi ¿quién lo hará?


Una, dos y... ¡arriba!


Y con más pena que gloria, me levanto, preparo la medicación, la botella de agua, vuelvo a por la cena. Algo sin mucha preparación pero que entre dentro de mi dieta: guisantes, pavo, tomate con gotitas de aceite y unos trocitos de piña. Y te dispones: antes de la cena 2ml de eso que sabe tan mal, cenas sin mucha gana y te tomas tu tiempo, pastillita después de la cena...

Tengo dolor pero evito tomar la extra, prefiero la meditación después. Tengo el dolor de mi epicondilitis medial o "codo de golfista", ese se va con la medicación a si que pomada local para el caso y listo. El dolor de siempre no se va con la meditación pero al menos evitó tener los músculos en tensión y se lleva mejor porque ya sé que la medicación tampoco ayuda mucho con esos dolores. Ahora termino de escribir y voy a tumbarme, escuchar música para relajarme y meditar. Si lo consigo, antes de dormir tomaré mi última pastilla y hasta mañana. 



Y mañana vuelta a empezar la lucha continua. La constancia, el esfuerzo y la paciencia darán sus frutos pero... ¡¡¡¡la paciencia que hay que tener y el esfuerzo que hay que hacer para mantener la constancia!!!!


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